Pádel
July 21, 2026
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July 21, 2026

Hay deportistas que parecen tocados por una varita. Andrea Ustero Prieto (Castellbisbal, 2007) es hoy, con solo 19 años, una de las realidades más brillantes del pádel mundial. Zurda, agresiva y con un talento prodigioso, Andrea ha roto todos los récords de precocidad: desde ser la más joven en alcanzar una final de un Major hasta consolidarse en el Top 10 mundial.
Aunque hoy el mundo del pádel se rinda a sus pies, la historia de esta joven empezó mucho antes, entre paredes de parkings, una raqueta que a veces era más grande que ella y una familia que ha sido su principal motor.
Hablamos con algunas de las voces que mejor conocen a la persona detrás de la estrella: su familia, su mejor amigo, su entrenador y sus representantes. Este es el retrato de Andrea Ustero.

Para Antonio Ustero, su padre, el talento de Andrea no fue una sorpresa, sino una confirmación constante. Todo empezó en el tenis, donde con solo 6 años ya entrenaba con niños dos años mayores. “Sus entrenadores nos decían que estaba perdiendo el tiempo en el club porque ya ganaba a todos“, recuerda Antonio. Tras pasar a la Federación Catalana y subir tres niveles en tres meses, Andrea estuvo tres años compitiendo sin perder ni un solo partido.
Pero el pádel llamó a su puerta de forma natural. De vuelta del cole, se pasaba horas peloteando sola en casa contra la pared del parking. Su hermano Marc Ustero lo recuerda perfectamente: “Desde que la vi con 4 años dándole golpes a la pelota en la pared de mi parking, supe que llegaría muy lejos“. Al final, Andrea decidió cambiar el tenis por el pádel, una decisión que, aunque al principio hizo sufrir un poco a su padre (en broma, ¡claro!), resultó ser el camino correcto.

Si algo destaca todos los que la rodean es su sencillez. Su madre, Malores Prieto, la describe como una niña muy movida y sociable que siempre prefería invitar a sus amigas a casa antes que irse ella fuera. “Nunca jugaba con muñecas; ella prefería el fútbol, el básquet, el ping-pong y, sobre todo, cualquier cosa que implicara una raqueta“, cuenta Malores.
Fuera de la pista, Andrea es la misma chica humilde de siempre. Su mejor amigo, Brian del Fresno, asegura que es una suerte tenerla cerca: “Tiene un corazón inmenso, siempre se preocupa por los suyos y lo da todo por nosotros. Es un desastre, ¡pero no la cambiaría por nada!“. Incluso Marc confiesa con humor que su competitividad no tiene límites: “En menos de una semana aprendió a jugar al ping-pong y ya me ganaba a mí, que llevaba años jugando“.

El ascenso de Andrea en el circuito profesional ha sido vertiginoso pero también sólido. Sus representantes, Gerard Arnaldos y Cristian Gallardo, resaltan su “ambición bien entendida, y su descaro y atrevimiento en la pista, además de su gran disposición para aprender“, algo que la hace sobresalir frente a otras jugadoras mucho más experimentadas.
Momentos como llegar a la final de Roland Garros con solo 17 años junto a Delfi Brea han sido hitos que han llenado de orgullo a su familia y muestran su fortaleza mental en la pista.
Esta visión estratégica se complementa perfectamente en la pista con el trabajo de su entrenador Ángel González, quien subraya su enorme versatilidad; por ser capaz de defender y atacar a partes iguales y, además, tiene claro cuál es su mayor arma: “Su potencial está en la zona ofensiva y su remate es uno de los más destacados del circuito“.
Pero Ángel también lanza un consejo importante: “A corto plazo debe seguir forjándose y consolidándose como deportista, el secreto para ser la mejor padelista del mundo sigue siendo el trabajo diario, con el añadido cualitativo de seguir entrenando cada vez mejor”.

A pesar de la fama y la exposición mediática, que Andrea gestiona con una naturalidad asombrosa en redes sociales, a su madre le inquieta tanto sacrificio. “Me preocupa que se canse de tantas horas de entreno, de vuelos, de comer en pabellones y de estar fuera de casa. Es muy joven y necesita a su familia“, confiesa Malores.
Por eso, su equipo de representación trabaja con una estrategia a largo plazo, priorizando su bienestar integral (preparación física, psicología, nutrición y descanso) antes que los resultados inmediatos. Quieren que Andrea siga siendo Andrea: auténtica, bromista y cercana.
Andrea Ustero, que actualmente recomienda la pala HEAD Gravity Motion, no es solo una jugadora con un remate espectacular; es una chica que, según Brian: “tendría que haber sido jugadora de ping-pong“ por lo bien que se le da, pero que eligió el pádel para hacernos disfrutar a todos.
Es la misma que practicaba juegos de mesa con su hermano y que hoy, con la misma mirada competitiva, es capaz de darle la vuelta a un partido en el tercer set cuando parece que todo está perdido.
Como dice su padre, el mayor orgullo no son los trofeos, sino “ver feliz a esa niña de ricitos haciendo lo que más le gusta“. Y, por lo que parece, a Andrea le queda mucha felicidad por repartir tanto dentro como fuera de la pista.