Pádel

La táctica en el pádel

El pádel es, para algunos jugadores, un deporte donde la táctica juega un papel fundamental.


La atleta de pádel Paula Josemaria en acción en una pista de pádel con superficie azul

La táctica en el pádel

Cierto es que se puede jugar sin pensar demasiado lo que uno pretende hacer con sus devoluciones, pero aquellos que deciden el lugar, la velocidad, la trayectoria y el efecto de cada golpe, tienen ventaja sobre los que no lo hacen.

Sobre la estrategia de cada jugador o pareja, siendo la estrategia la forma de base que cada uno o cada pareja tenemos para desarrollar nuestro juego (por ejemplo hay jugadores pegadores, otros defensores y otros que juegan al contrataque), debemos, si queremos obtener nuestra mejor versión, desarrollar una táctica que nos permita, en cada momento concreto de un partido, obtener el mayor rendimiento a nuestro juego.

Antes de enumerar algunas de las tácticas básicas debemos recalcar que el desarrollo de cualquiera de ellas se basará en la técnica. Si planteamos la mejor táctica para un partido determinado pero nuestra técnica no nos permite llevarla a cabo, no conseguiremos nada. Es por ello que el aprendizaje de las destrezas técnicas es fundamental. Lamentablemente, la gran mayoría de los jugadores descuidan este aspecto ya que el pádel es un deporte traicionero que permite jugar y divertirse con una técnica rudimentaria (a diferencia de otros deportes donde sin una técnica media-alta no es posible ni iniciar el juego). Si queréis un triste consuelo, los problemas técnicos son moneda común también entre los profesionales.

Vayamos a un ejemplo de lo descrito en el anterior párrafo: imaginemos que decidimos que lo mejor que podemos hacer en un partido es lanzar globos altos sobre tal jugador. Si no disponemos de las herramientas técnicas que nos permitan lanzar esos globos que hemos pensado, todo se irá al traste. Os digo por experiencia que es duro saber lo que tengo que hacer pero no poder hacerlo (especialmente cuando lo que tengo que hacer es objetivamente relativamente fácil).

Existen múltiples tácticas que podemos desarrollar en función de nuestra estrategia (de nuestra manera básica de jugar), pero las que mejores resultados ofrecen son las más sencillas, ya que, por lo general, requerirán de unas destrezas técnicas menos exigentes. Además, si la táctica es muy complicada, puede volverse contra nosotros, ya que, probablemente será demasiado difícil de implementar (y no solamente por la complejidad técnica sino también porque nos exigirá un esfuerzo mental que quizá nos supere).

Quizá la táctica con mayúsculas, la más utilizada y la que más frutos nos da, es volcar el juego sobre el elemento más débil de nuestros rivales. Paradójicamente, la táctica más importante no requiere de grandes fundamentos teóricos sobre nuestro deporte: es casi natural y fruto del instinto de supervivencia el lanzar la pelota sobre el rival más débil.

Más enjundia tiene la táctica a utilizar cuando mis rivales me hacen la nevera. A modo de resumen, lo mejor que podemos hacer son tres cosas, a saber, apoyar al compañero si somos el objeto de la nevera (no hay nada peor para un jugador que está batallando contra dos rivales que su compañero se convierta en el tercer rival), hacer la pista pequeña (el jugador más fuerte deberá situarse, como mínimo puntualmente, en una zona cercana a la del compañero, de manera que cuando mis rivales pretendan jugarle, el espacio se les reduzca. Finalmente, el jugador que recibe mucha cantidad de juego puede jugar en paralelo ya que para el rival el golpe natural es jugar en cruzado, facilitando así que el “bueno” de la pareja pueda intervenir más.

Otra de las tácticas fundamentales es la de ralentizar el juego mediante el lanzamiento de muchos globos. Esta táctica suele estar indicada cuando nuestros rivales son más rápidos que nosotros, especialmente en las zonas cercanas a la red. Si de contrarrestarla se trata, deberemos mantener la calma y esperar la oportunidad para atacar, sin caer en la precipitación, que es, precisamente, lo que nuestros oponentes buscan.

Para una pareja de jugadores con un sólido juego de ataque, una de las tácticas básicas será el ganar la red tan rápido como sea posible, bien tras lanzar un globo o con la primera pelota rasa (o volcada) que ponga en aprietos a los rivales y permita pensar que su devolución será mínimamente forzada.

Finalmente, y como consejo práctico, dos consideraciones acerca de la táctica a emplear en un determinado momento: la primera es que la táctica debemos consensuarla con el compañero. No hay nada peor que una pareja sin una táctica consensuada, ya que, además de no conseguir el objetivo buscado, probablemente la relación con nuestro compañero se deteriore.

Por otra parte, no debemos pensar que las tácticas deben dar un fruto inmediato. A veces, el fruto de una táctica requiere de unos puntos o juegos de espera (por ejemplo, si volcamos el juego sobre el jugador con peor condición física, no debemos esperar resultados hasta que el rival flaquee, y eso no será de forma inmediata). Dominar el arte de cuánto debemos esperar a que una táctica dé los frutos deseados o cuando es el momento de cambiar de táctica es una virtud solo al alcance de los jugadores más avezados.

Copiar:
Javier Casadesús
Director técnico de la Federación Española de Pádel

Video:
Mauri Andrini
Entrenador profesional de pádel - Hello Padel.